miércoles, 3 de octubre de 2007

Pintura Rupestre

El arte rupestre es aquel que se realiza sobre las paredes de las cuevas, ya sea pintura, grabado o escultura. Las principales obras artísticas se encuentran entre el sur de Francia y el norte de España. El arte rupestre se concentra en una zona que ofrecía unas formas mucho más variadas de subsistencia y, por tanto, fomentaba una forma de vida más sedentaria. Es en el contexto de estos importantes cambios sociales donde debemos comprender el desarrollo del mundo ceremonial reflejado en las extraordinarias obras de arte creadas en la oscuridad de las cuevas. Una de las principales características del arte rupestre era la costumbre del artista de utilizar las formas naturales de las rocas y las paredes de las cuevas como partes integrantes de la obra en sí. La pintura requería una técnica más elaborada y compleja que el simple trazo de una piedra. Aunque fuera un simple trazo, como los de este animal, suponía una preparación previa. Se utilizaban colorantes naturales de tonos amarillos, rojos, ocres y negros, con todas sus gamas y tonos. Los colorantes procedían de óxidos de hierro y manganeso, de tierras y carbones vegetales, almagra, hematíes, limonita, caolín, etc. diluidos en sangre, resinas de árboles, grasas animales y jugos vegetales. La aplicación de la pintura dependía de lo que el artista quería hacer y expresar. Otra característica del arte rupestre es que las imágenes se encuentran en lugares inaccesibles, hay que gatear y meterse por recovecos para llegar hasta ellas, a veces cruzar a nado ríos o lagos subterráneos. Además, las pinturas y grabados no se encuentran fácilmente. Podemos tenerlas delante de nosotros y no enterarnos. Es difícil ver el ángulo desde el que el artista pretende que se vea su obra, hay que ponerse en situaciones incómodas para poder contemplarlas.


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